Acupuntura para la Cervicalgia en Alcobendas: Libera la Tensión del Cuello y los Hombros

Por qué la acupuntura es eficaz para tratar la cervicalgia


El dolor cervical es una de las consultas más habituales, y también una de las que mejor responde al tratamiento porque en la mayoría de los casos hay un componente de tensión mantenida sobre el que se puede actuar directamente. La Medicina Tradicional China trabaja a la vez el músculo contracturado y aquello que lo mantiene en tensión.


Desde esta perspectiva la cervicalgia puede tener orígenes distintos: estancamiento de Qi y sangre por postura sostenida, ascenso de Yang de hígado ligado al estrés que carga la zona alta de la espalda, invasión de viento y frío que provoca las tortícolis repentinas, o deficiencia de sangre que deja la musculatura sin nutrición y en rigidez permanente. Identificar el patrón correcto es lo que permite tratar de forma efectiva.



Tipos de cervicalgia que se trabajan en consulta


No todas las cervicalgias son iguales, y el tratamiento varía según el tipo: Cervicalgia postural por trabajo de oficina: rigidez que se acumula a lo largo del día, con sensación de peso entre los omóplatos.


Cervicalgia tensional ligada al estrés:

  • la persona aprieta la mandíbula, sube los hombros sin darse cuenta y termina el día con dolor de cabeza.
  • Tortícolis aguda: aparece de un día para otro, bloquea el giro del cuello y suele responder muy rápido a la acupuntura.
  • Cervicalgia con mareo, zumbidos o sensación de inestabilidad: requiere valoración médica previa y se trabaja de forma coordinada. Cada patrón tiene un protocolo de puntos específico, y en muchos casos se complementa con ventosas o con trabajo sobre puntos gatillo.



Cervicalgia, dolor de cabeza y estrés — la conexión que la acupuntura trabaja a la vez


La cervicalgia raramente aparece sola. Con frecuencia convive con cefaleas tensionales, bruxismo, tensión en la mandíbula, ansiedad o un sueño de mala calidad. La acupuntura permite trabajar sobre todos estos factores dentro de la misma sesión, lo que acelera la mejora. Aflojar el cuello suele traer consigo un alivio que va mucho más allá de la zona tratada.



Cuántas sesiones se necesitan y qué se puede esperar


En tortícolis y cervicalgias agudas la mejora suele notarse desde la primera o segunda sesión. En cervicalgias crónicas de años de evolución el proceso es más gradual pero igualmente eficaz.


Un protocolo habitual incluye entre 5 y 10 sesiones con una frecuencia inicial de una por semana que se va espaciando conforme la tensión cede. No genera dependencia ni interfiere con ningún tratamiento médico en curso, y es perfectamente compatible con fisioterapia.


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